

La Pisina : Al salir del agua, tanto Hernán como yo nos quedamos boquiabiertos: el fino algodón blanco, al haber tomado contacto con el agua, dejaba traslucir sus redondos, rojizos y proporcionados pezones erectos por el frío, además del monte de negros pelos de su entrepierna. Estaba desnuda, para hacerla mas sencilla. Ella pareció notarlo, ya que enseguida agarró una toalla y se envolvió en ella. A los quince minutos, cada uno fue a un vestidor para ducharnos y cambiarnos.Era casi la hora de cenar, así que le dije a Hernán que llamase a mi hermano mayor (su padre) para decirle que se quedaba a comer. Parece que mi hermano tenía planes, ya que pidió hablar conmigo