

La Tía : Por razones de seguridad, y como para ir tomando confianza, el primer receptor de nuestras fantasías sería nuevamente Hernán. Nunca habíamos repetido aquello, y el nunca hizo comentario alguno, pero era evidente que se debería estimular mucho pensando en como había visto a su tía.
Un día que nos llamó para venir a la pileta, aprovechamos que atendió mi mujer para incitarlo, para lo que le dijo: -Dale, venite que yo también quiero aprovechar este día, porque Matías tuvo que ir al trabajo a arreglar unos asuntos, y no tenía ganas de nadar sola...